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Structures: Japón

Cómo una cercanía silenciosa con Japón se convirtió en un viaje: nuestra campaña Structures, entre la ceremonia del té, el monte Fuji y el bosque.

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En resumen

  • Structures es una campaña de ZinCuTec, rodada en Japón con un equipo pequeño.
  • El nombre alude a las superficies vivas del latón y al orden que marca la arquitectura, el paisaje y la cultura de Japón.
  • Para el viaje se construyó un mueble pensado para viajar en el avión.
  • Un samurái y una geisha representan la precisión y la ligereza, los dos polos de nuestro diseño.
  • Se rodó en una villa japonesa, en el monte Fuji y en el bosque.
Índice
  1. 01Un mueble que cabe en el avión
  2. 02Samurái y geisha: dos fuerzas
  3. 03Ceremonia del té en una villa japonesa
  4. 04En el monte Fuji: 45 minutos de luz
  5. 05Lo que nos llevamos de Japón
  6. 06Preguntas frecuentes

A veces, las ideas más fuertes no nacen de un plan claro, sino de una sensación. Así fue también aquí. Desde hace años trabajamos con formas, con superficies, con metales que cambian y viven. Muchos de nuestros muebles llevan nombres japoneses, sin que nunca hubiéramos estado realmente allí. Siempre fue más bien un vínculo silencioso, una cierta cercanía a la estética, a la calma, a esa claridad que se entiende de forma intuitiva sin poder explicarla.

En algún momento, ese vínculo silencioso se convirtió en una pregunta. Si nuestro trabajo está tan marcado por ello, ¿por qué no ir allí y vivirlo de verdad? ¿Por qué quedarnos en una idea cuando podemos convertirla en realidad? Justo en ese momento, un pensamiento se convirtió en una decisión.

Un mueble que cabe en el avión

Desarrollamos un mueble construido a propósito para que cupiera en el avión. Nada de envío convencional, ninguna distancia entre la idea y el lugar, sino un traslado directo. El objeto viaja con nosotros, se convierte en parte de la historia, no solo en parte de la puesta en escena. Con un equipo pequeño volamos a Japón, reducidos a lo esencial, sin una gran producción, más bien como un proceso creativo que se despliega sobre el terreno.

La campaña se llama Structures, y ese nombre es más que un simple título. Habla de las estructuras del latón, esas superficies finas y vivas que nunca se repiten exactamente, que tienen profundidad, carácter, cierta inquietud en su interior. Al mismo tiempo, habla de las estructuras de Japón. Arquitectura, paisaje, cultura: todo parece meditado, todo sigue un orden, pero nada resulta rígido. Justo ahí nace ese vínculo que queríamos hacer visible.

Samurái y geisha: dos fuerzas

Decidimos conscientemente no hacer una campaña clásica. Ningún vídeo de producto estridente, ninguna puesta en escena directa. En su lugar, queríamos contar una historia que se despliega despacio, que deja espacio, que no lo explica todo. En el centro está la relación entre dos figuras, un samurái y una geisha. No son papeles en el sentido clásico, sino más bien símbolos de dos fuerzas que también se reflejan en nuestro trabajo.

El samurái representa la disciplina, la claridad, el control y la precisión. La artesanía y la constancia de pensar las cosas hasta el último detalle. La geisha, en cambio, representa la ligereza, la intuición, el movimiento y la cercanía a la naturaleza. La sensación, el dejarse llevar. Nuestro diseño también se mueve entre estos dos polos, y eso es exactamente lo que queríamos traducir en imágenes.

Ceremonia del té en una villa japonesa

La primera parte de la campaña transcurre en una villa japonesa que alquilamos para el rodaje. Un lugar que irradia esa calma especial tan difícil de describir. Todo parece reducido, casi natural, y sin embargo cada línea está trazada con intención. Montamos allí la mesa sin escenificarla, más bien como si siempre hubiera formado parte de ese espacio. Y justo en ese momento surge algo interesante, porque el objeto ya no parece ajeno, sino que se integra.

Las dos figuras se sientan frente a frente y comienzan una ceremonia del té. Un sencha de altísima calidad, preparado con esmero, cada movimiento tranquilo, consciente, casi meditativo. No pasa gran cosa en el sentido clásico, y precisamente ahí reside la tensión. La cámara observa más de lo que escenifica. Se percibe el vínculo, la distancia, la calma entre ambos. Este momento simboliza lo que queremos lograr con nuestros muebles. Presencia sin estridencia, efecto sin exageración.

Rodaje de la campaña Structures en una villa japonesa: un samurái y una geisha sentados frente a frente, un cámara filma
Rodaje en la villa alquilada: el samurái y la geisha antes de la ceremonia del té.

En el monte Fuji: 45 minutos de luz

Tras estas escenas tranquilas, casi introvertidas, salimos al exterior, a una energía completamente distinta. El viaje nos llevó al monte Fuji, un lugar con una presencia muy propia. Ya el trayecto cambia algo, porque esta montaña no es simplemente paisaje, sino una especie de remanso que influye en todo lo que la rodea.

Para estas escenas habíamos conseguido un caballo, lo que a posteriori resultó ser uno de los mayores retos. Los animales no se pueden planificar, y eso es exactamente lo que ocurrió. El caballo llegó más tarde de lo previsto, el sol ya estaba bajo y de repente solo teníamos una ventana muy pequeña de quizá 45 minutos. En ese punto tuvimos que replantearlo todo. Ya no había montaje perfecto ni repeticiones, solo instinto.

Fuimos en coche junto al caballo, con la cámara por la ventanilla, todo en movimiento. Polvo, luz, velocidad y, al mismo tiempo, esa falta de control que dio a las imágenes una energía muy particular. El caballo no siempre reaccionó como queríamos, pero precisamente eso hizo que las escenas fueran auténticas. Fue crudo, imperfecto y, por eso, más fuerte que cualquier toma planificada.

Geisha a caballo frente al monte Fuji, detrás un segundo jinete
En el monte Fuji, tras el retraso del caballo, solo quedaban unos 45 minutos de luz.

Paralelamente, grabamos una y otra vez escenas con el samurái, tanto en el paisaje abierto alrededor del Fuji como, más tarde, en el bosque. Estas escenas alternan entre movimiento y quietud, entre combate y calma. Se trata menos de acción en el sentido clásico que de tensión interior, de control, del instante antes y después del movimiento. Una y otra vez, esa energía se rompe con secuencias tranquilas, casi meditativas, de la geisha en la naturaleza, y así surge un equilibrio.

Al día siguiente nos adentramos más en el bosque. Allí la atmósfera es muy distinta: más densa, más tranquila, casi aislada de todo. Aquí importaban menos las grandes imágenes y más los detalles, los pequeños movimientos, la luz que se cuela entre los árboles. Las figuras parecen más aisladas, pero a la vez más unidas en otro plano. También aquí el silencio estaba en el centro, no como vacío, sino como un espacio consciente.

Un cámara filma a un samurái frente al monte Fuji
Escena del samurái en el paisaje alrededor del monte Fuji.

Lo que nos llevamos de Japón

Entre todos estos momentos planificados hubo muchas situaciones que no formaban parte del concepto, pero que a posteriori resultaron igual de importantes. Trayectos, conversaciones, momentos en los que simplemente observábamos. Japón tiene una manera de hacerte bajar el ritmo sin que te des cuenta. Empiezas, casi sin querer, a percibir las cosas con más precisión, a ver las transiciones, a reconocer detalles que de otro modo pasan desapercibidos.

Probablemente eso sea lo que más me llevo de este viaje. En Japón todo tiene su lugar, nada parece casual. Hasta los elementos más pequeños están pensados, y esa actitud se percibe en todas partes. No se trata de hacer ruido ni de llamar la atención, sino de funcionar en profundidad.

Y precisamente ahí está también nuestro vínculo con ello. Nuestros muebles son minimalistas, pero no simples. Cada superficie se trabaja varias veces, se transforma, se refina. El latón no es un material estático: vive, evoluciona, guarda huellas. Nunca es del todo controlable, y precisamente ahí reside su calidad.

Esa tensión entre control y azar, entre claridad y vitalidad, es exactamente lo que queríamos captar con Structures. Japón nos enseñó que reducir no significa renunciar, sino enfocar. Que la calma no es inmovilidad, sino una forma de presencia.

Al final, esta campaña fue menos un rodaje que una búsqueda. De conexión, de sentido, de un estado en el que el diseño no solo se ve, sino que se siente. Y quizá sea justo ese el punto en el que empieza algo nuevo.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa el nombre Structures?

Structures alude a dos cosas: a las estructuras del latón, es decir, superficies vivas que nunca se repiten exactamente, y a las estructuras de Japón, donde la arquitectura, el paisaje y la cultura siguen un orden sin resultar rígidos.

¿Dónde se rodó la campaña Structures?

En una villa japonesa alquilada, en el paisaje alrededor del monte Fuji y en un bosque. El equipo era pequeño a propósito, sin una gran producción.

¿Qué representan el samurái y la geisha?

El samurái representa la disciplina, la claridad, el control y la precisión, es decir, la artesanía. La geisha representa la ligereza, la intuición, el movimiento y la cercanía a la naturaleza. El diseño de ZinCuTec se mueve entre estos dos polos.

¿Por qué muchos muebles de ZinCuTec llevan nombres japoneses?

Por un vínculo largo y silencioso con la estética japonesa. La calma, la claridad y la reducción marcan el trabajo del taller desde antes de que el equipo estuviera en Japón.

Así trabajamos: los artículos del Journal se escriben en el taller, un experto los revisa antes de publicarlos y se actualizan cuando hay cambios. Principios editoriales

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